Llegas fuerte,
como la hora de nuestra muerte.
Ahí, donde reina el silencio.
Donde tiernamente inventas nuestro paraíso.
como la hora de nuestra muerte.
Ahí, donde reina el silencio.
Donde tiernamente inventas nuestro paraíso.
LLegas altanera,
y me destierras del horror y del hierro.
No hay nada más que tú.
No hay nada más que el verbo.
y me destierras del horror y del hierro.
No hay nada más que tú.
No hay nada más que el verbo.