lunes, 11 de noviembre de 2013

soy

Es ahora que me doy cuenta
que solo soy
algunos restos en el instestino delgado.
Uno que otro acné impregnado.
Un fatal aliento a ceniza.
Una maraña de miedos.
Miedo, uno inmenso a la soledad.

Sí, a la soledad.

¿Qué me hago ahora
sino puedo jugar bajo tus pliegues?
¿Qué me hago yo sin tu muelle?
¿Dónde guardo nuestra luna?

No hay espacio,
a pesar de que te lo has llevado todo.

¿Y qué me hago conmigo misma?

Con estos deseos de extinguirme.
De no volver a saberte mía.
De no volver a verte,
o de verte todavía.
No lo sé.

De que entres conmigo a la marea.
Y que esta, salvaje,
nos ahoge en su paso.

1 comentario:

  1. Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, ¡embriagaos sin cesar! con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa.
    Charles Baudelaire

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