martes, 30 de septiembre de 2014

¿Dónde quedo yo sin la lluvia de invierno,
sin una piel de oso que abrigue mis larvas?

El simulacro de una guitarra.
sí, eso bajo mi blusa.
sí, la lluvia.

¿Qué hago sin los versos?
La tinta que poco a poco se levanta en alta mar
Y tu nombre en el agua.
Ese nombre que,
siguiendo las costumbres portuguesas,
le asigno a mi barco.

Ese nombre que se cuela, por las rendijas, a deshacerme.
Más allá de las últimas palabras.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Arden tus muslos.
Arden mis manos.

Y tu zarza no se consume,

eres la primera después de tantas.
Me miro, 
Miro a mi alrededor. 

No soy nada diferente a quien era hace siete años.
Todo tiene el mismo sabor.

Igual que cuando tenía 17 y todo era tan difícil. 

Tengo miedo, 
dejar de ser, sólo porque no he sido.
¡Qué poca cosa!


Y una botella se revienta en mi pierna. 
Un espejo en mi rostro. 
Y un perro me ladra, me persigue. 

Y mi madre ahí,  al frente, 
sin ser. 

Y caen cuchillos a mis pies. 
Me cortan pero no sangro, no me hieren. 

Me río 
y ellos ríen conmigo. 

Los saco de mis pies, 
sale todo. 
Mi carne, mis huesos. 

Me veo a mi misma. 
Me veo una niña. 

Cierro los ojos, 
los abro. 


Sí, una niña. 
Camino en puntillas, 
procurando no despertar nuestra muerte.

Y, solo con verte así, 
despeinada,
arde mi hoguera.

Y me entierras, despacito, 
en la gloria,
me entierras viva, 
todos los días de mi muerte.

Hermosas son tus aguas

Hermosas son tus aguas,
la mareabaja entre tus piernas.

Y todo,
casi todo está de más.
La noche cae y no llega tu sombra,
tú, tan deliciosamente lejana.

Déjame gozar por primera vez de tus sones,
la música exquisita de tu tropa divina.

Ven,
a solas nadie nos escuchará platicar de amor.