Miro a mi alrededor.
No soy nada diferente a quien era hace siete años.
Todo tiene el mismo sabor.
Igual que cuando tenía 17 y todo era tan difícil.
Tengo miedo,
dejar de ser, sólo porque no he sido.
¡Qué poca cosa!
Y una botella se revienta en mi pierna.
Un espejo en mi rostro.
Y un perro me ladra, me persigue.
Y mi madre ahí, al frente,
sin ser.
Y caen cuchillos a mis pies.
Me cortan pero no sangro, no me hieren.
Me río
y ellos ríen conmigo.
Los saco de mis pies,
sale todo.
Mi carne, mis huesos.
Me veo a mi misma.
Me veo una niña.
Cierro los ojos,
los abro.
Sí, una niña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario