martes, 30 de septiembre de 2014

¿Dónde quedo yo sin la lluvia de invierno,
sin una piel de oso que abrigue mis larvas?

El simulacro de una guitarra.
sí, eso bajo mi blusa.
sí, la lluvia.

¿Qué hago sin los versos?
La tinta que poco a poco se levanta en alta mar
Y tu nombre en el agua.
Ese nombre que,
siguiendo las costumbres portuguesas,
le asigno a mi barco.

Ese nombre que se cuela, por las rendijas, a deshacerme.
Más allá de las últimas palabras.

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